miércoles, 13 de agosto de 2008

Asamblea en la Carpintería

Cuentan que en una carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar diferencias. El martillo ejercía la presidencia pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y además se pasaba todo el tiempo golpeando. El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo, dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. Ante el ataque el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.
Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera perfecto. En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo.
Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tomillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo juego de ajedrez. Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo: "Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos". La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tomillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir y hacer cosas de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos".

Ocurre lo mismo con nosotros, los seres humanos .Cuando buscamos defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, cuando tratamos de percibir honestamente las capacidades de los otros, es cuando florecen los mejores logros humanos. Pero asimismo la invitación es a ver más que nada aquello que consideramos como nuestros propios defectos y si eso no nos permite estar en paz, "accionar" para cambiarlo....sobre todo cuando además nos hace ruido el feedback honesto, directo y confrontacional...
En definitiva hacernos cargo de que "lo que hacemos es lo que somos" ....y que "somos lo que hacemos" y así es como los otros nos ven actuar y forman sus juicios.
Así que si bien los intereses, los sueños y proyectos compartidos nos acercan, son las diferencias, el reconocimiento y el respeto de las diferencias lo que fortalece la relación humana. Si no compartimos las diferencias, olvidaremos nuestros intereses comunes.

"Tengo que aceptar que cuando hay una discrepancia con otro, el otro se encuentra moviéndose en un espacio de coherencia experiencial tan válido como el mío, aunque sea diferente." Humberto Maturana.